Così fan tutte - Wolfgang Amadeus Mozart (1756 - 1791) | ÓPERA
o LA ESCUELA DE LOS AMANTES
Dramma giocoso en dos actos KV 588 (1790)
Libretti de Lorenzo Da Ponte
Nueva producción ampliada
En italiano con sobretítulos en alemán e inglés
Argumento
Mozart y Da Ponte tomaron como tema el "intercambio de parejas", que se remonta al siglo XIII, con notables antecedentes como el Decamerón de Boccaccio y el Cimbelino de Shakespeare. También están presentes elementos de otra obra de Shakespeare, La fierecilla domada. Más aún, incorpora elementos del mito de Procris, tal y como se encuentra en las Metamorfosis, de Ovidio, vii.
Lugar: Nápoles.
Tiempo: en el siglo XVIII.
Acto I
Escena 1: Terraza de un café
En un café, Ferrando y Guglielmo, dos oficiales, manifiestan que sus novias les serán eternamente fieles. Don Alfonso se une a ellos y hace una apuesta de cien monedas de oro (cequíes) con los dos oficiales, diciendo que él puede probar en un solo día que estas dos mujeres (como todas las mujeres) son volubles. Aceptan la apuesta: los dos oficiales fingirán que les llaman a la guerra; luego volverán disfrazados y cada uno intentará enamorar a la amada del otro.
Las dos mujeres, que son hermanas, están alabando a sus enamorados (Ah, guarda, sorella—"Ah, mira, hermana"[12]). Alfonso llega y anuncia las malas noticias: los oficiales han sido llamados a la guerra. Ferrando y Guglielmo llegan, con el corazón roto, y se despiden de ellas (quinteto: Sento, o Dio, che questo piedo è restio—"Siento, oh Dios, mis pies están reacios"). Conforme el barco se aleja hacia alta mar, Alfonso y las dos hermanas les desean un buen viaje (trío: Soave sia il vento—"Que el viento sea suave") luego Alfonso, que se ha quedado solo, se regodea prediciendo que las mujeres (como todas las mujeres) serán infieles (arioso: Oh, poverini, per femmina giocar cento zecchini?—"Oh, pobrecitos, apostarse 100 monedas a una mujer").
Escena 2: Una habitación en casa de las hermanas
Despina, su doncella, llega y les pregunta qué va mal. Dorabella se lamenta por haber sido abandonada (aria: Smanie implacabili—"Tormentos implacables"). Despina se burla de las hermanas, aconsejándoles tomar nuevos amantes que reemplacen a los antiguos (aria: In uomini, in soldati, sperare fedeltà?—"En hombres, en soldados, ¿esperáis fidelidad?"). Después de su marcha, llega Don Alfonso. Teme que Despina reconozca a los hombres a pesar de sus disfraces, así que la soborna para que le ayude a ganar la apuesta. Llegan los dos hombres, disfrazados como albaneses con bigotes. Entran las hermanas y se alarman por la presencia de desconocidos en su casa. Los "albaneses" intentan conquistarlas, sin éxito. Fiordiligi manifiesta que será leal (aria: Come scoglio—"Como una roca"). Acto seguido, Guglielmo señala sus encantos masculinos (aria: Non siate ritrosi—"No seas tímida"), pero las hermanas se escapan. Gugliemo y Alfonso se retiran. Ferrando, que se queda solo y cree que va a ganar, alaba a su amor (aria: Un'aura amorosa—"Una brisa amorosa").
Escena 3: Un jardín
Las hermanas se lamentan de su situación (Ah, che tutta in un momento, si cangiò la sorte mia—"Ah, cómo en un momento y del todo ha cambiado mi suerte").[13] De repente entran los "albaneses" y amenazan con envenenarse con arsénico por ser objeto de crueldad de parte de las hermanas, como han orquestado con Alfonso. Don Alfonso, que entra con ellos, intenta calmarlos. Sin embargo, los "albaneses" beben el "veneno" y se desmayan. Poco después, llega un médico, que no es otro que Despina disfrazada. Usando un gran imán el falso médico (véase magnetismo animal), consigue revivir a los "albaneses".
Los hombres, "recuperados" pero fingiendo sufrir una alucinación, exigen un beso de las diosas que están ante ellos (Dove son? Che loco è questo?—"¿Dónde estoy? ¿Qué lugar es este?"). Las hermanas los rechazan, aunque Don Alfonso y el doctor (Despina) les instan a que lo hagan, ya que es todo efecto del magnetismo y del envenenamiento.
Acto II
Escena 1: Dormitorio de las hermanas
Despina pide a las hermanas que accedan a los deseos de los "albaneses" (aria: Una donna a quindici anni—"Una mujer de quince años"). Después de que ella se va, Dorabella confiesa a Fiordiligi que se siente tentada, y las dos se muestran conformes en que un mero flirteo no hará daño y las ayudará a pasar el rato hasta que regresen sus amados (dueto: Prenderò quel brunettino—"Yo tomaré al morenito").
Escena 2: El jardín
En el jardín de la casa llegan los "albaneses" acompañados por un coro, cantando a las hermanas (Secondate, aurette amiche, secondate i miei desiri—"Secundad, brisas amigas, secundad mis deseos"[13]). Ni ellos ni las hermanas se animan a iniciar una conversación, así que Despina y Don Alfonso los emparejan (La mano a me date, movetevi, un po'!—¡Dadme la mano, moveos un poco!), antes de dejarlos solos.
Dorabella quedó emparejada con Guglielmo y Fiordiligrli, con Ferrando. Empiezan una conversación que es bastante incómoda. Fiordiligli propone a Ferrando dar una caminata y se marchan juntos. Ahora que están solos, Guglielmo intenta cortejar a Dorabella. Esta no se resiste mucho y acaba entregándole un medallón, con el retrato de Ferrando en su interior, a cambio de un colgante con forma de corazón (dueto: Il core vi dono—"Te entrego mi corazón").
Ferrando tiene menos éxito con Fiordiligi. La joven entra huyendo del "albanés" y le pide que se marche, ante lo cual, el "albanés" se lamenta (aria: Ah, lo veggio—"Ah, ya veo"). Cuando su falso pretendiente sale de escena, Fiordiligi se arrepiente de su debilidad (aria: Per pietà, ben mio, perdona—"Por favor, amado mío, perdona").
Ferrando comparte la alegría por su "triunfo" con Guglielmo, convencido de que ambas hermanas son fieles. Guglielmo lo desmiente y Ferrando se desespera cuando descubre que el medallón con su retrato ha sido tan rápidamente entregado al nuevo amante. Guglielmo al principio simpatiza con Ferrando, (aria: Donne mie, la fate a tanti—"Señoras mías, se lo hacéis a tantos"), pero luego presume, porque su enamorada le es fiel.
Ferrando admite que, a pesar de la traición de Dorabella, todavía siente que la ama (Tradito, schernito dal perfido cor—"Traicionado, burlado, por ese pérfido corazón"). Don Alfonso advierte a Guglielmo que pronto cambiarán las cosas y que todavía no puede tenerse por ganador de la apuesta.
Escena 3: La habitación de las hermanas
Dorabella admite su indiscreción ante Fiordiligi (È amore un ladroncello—"El amor es un ladronzuelo"). Fiordiligi, disgustada, decide disfrazarse de hombre con un uniforme que Ferrando dejó en la casa y hacer que Dorabella se disfrace con el de Guglielmo, para seguir al ejército y encontrar a sus enamorados. No lo sabe, pero tanto Guglielmo como Alfonso la observan.
Fiordiligli fantasea con volver a estar entre los brazos de Guglielmo (Fra gli amplessi—"En los abrazos"). Sin embargo, antes de que pueda marcharse, llega Ferrando todavía disfrazado. Ella le dice que se vaya, pero el "albanés" le ruega que lo mate para dejar de sufrir por su amor. Fiordiligli empieza a flaquear y, al final, acaba entre los brazos de Ferrando. La pareja abandona la escena.
Guglielmo queda afligido y se queja de la infidelidad de Fiordiligli. Vuelve a entrar Ferrando, que se burla de él, como antes se había burlado Guglielmo de Ferrando. Los amigos preguntan a Don Alfonso cómo castigar a las hermanas. Alfonso les dice que se casen con ellas y que acepten que così fan tutte ("todas las mujeres hacen lo mismo"). Ferrando y Guglielmo terminan admitiéndolo y los tres hombres cantan al unísono la frase que da nombre a la ópera.
Escena 4
La escena comienza como una doble boda para las hermanas y sus novios "albaneses". Ferrando, Dorabella y Fiordiligli brindan por su amor (E nel tuo, nel mio bicchiero si sommerga ogni pensiero—"Y en tu vaso, y en el mío quede sumergido cualquier pensamiento"), mientras que Guglielmo sigue amargado por lo ocurrido (Ah, bevessero del tossico, queste volpi senze onor!—"¡Ah, ojalá bebieran un veneno esas zorras sin honor!).
Llega Despina, disfrazada de notario. Presenta el contrato de matrimonio y todos lo firman. Justo entonces se oye música militar a lo lejos, anunciando el regreso de los oficiales. Don Alfonso confirma los temores de las jóvenes: Ferrando y Guglielmo regresan. Los "albaneses" corren a esconderse para sacarse el disfraz, mientras las hermanas se desesperan por lo que puede ocurrir (Mille barbari pensieri—"Mil pensamientos terribles").
Entran Ferrando y Guglielmo, en sus uniformes, manifestando su amor por las hermanas y afirmando que las premiarán por su fidelidad. Dorabella y Fiordiligli no saben qué responder y, cuando los soldados lo notan, Don Alfonso dice que se han quedado mudas de alegría.
Guglielmo descubre a Despina disfrazada. La doncella dice estar volviendo, disfrazada, de un baile. Mientras que los hombres se sorprenden por su astucia (y Despina se alaba a sí misma) las hermanas no saben qué pensar. Los soldados "encuentran" el contrato nupcial que Alfonso dejó caer al suelo y fingen enfadarse. Las hermanas reconocen su culpa, pero también se escudan en que fueron objeto de un juego cruel de don Alfonso y Despina.
Don Alfonso dice que es verdad, y que la prueba está escondida "allí" (señalando la habitación donde se habían ocultado los "albaneses" poco antes). Ferrando y Guglielmo entran a la habitación y vuelven a salir con los disfraces de albaneses en la mano o a medio poner (según la puesta en escena). Se burlan de las mujeres, incluida Despina, y revelan que la doncella fue el médico. Las hermanas se dan cuenta de que han sido engañadas y culpan de todo a Don Alfonso. Este justifica su accionar y les aconseja a las parejas que se perdonen.
Al final, el grupo entero alaba la habilidad para aceptar todos los momentos de la vida, tanto los buenos como los malos, con la moraleja: feliz aquel que todo lo toma por el lado bueno. Dependiendo de la puesta en escena, las parejas pueden reconciliarse o, por el contrario, permanecer separadas.